DESCENDIENTES DE LOS HÉROES ANÓNIMOS
Como parte del
caminar del hombre negro en tierra panameña y de sus descendientes, nosotros
los afro panameños, nos obliga a mencionar la antigüedad de la historia del Continente
Africano, que se remonta a unos 6,ooo años A. C.
Anterior a los Siglos XI, XII, XIV y XV, y aun antes
de la era cristiana, el hombre negro era dueño de su Continente, donde
desarrollaron importantes dinastías e imperios, que funcionaban con mucho
respeto a la madre tierra.
Se conocían reinos como: Shongai, Mali, Katsina.
Kanem. y otros.
Antes de la llegada de los Europeos, nuestros
ancestros eran conocidos por sus nombres indígenas africanos, eran: los
Bambara, los Mende, los Ewe, los Akan, y muchos mas.
Así mismo antes de la imposición de idiomas foráneas
como el inglés, francés, portugués, español, holandés, hablaban sus propios
idiomas como: el Twi, el Fula, el Hausa, el Shona, el Xhosa, y otras miles de
lenguas africanas.
Africa, el Continente negro, es el hogar del Nilo, el
río mas largo del mundo, y alrededor del cual se teje una historia pretérita y
probablemente la mas antigua del universo;
posee el Sahara, el desierto mas grande del mundo y que encierra mucha
historia y hechos arqueológicos; es el
sitio del Kilmanjaro, una de las montañas mas altas del mundo.
Sin embargo, sucumbió a la avaricia expansionista de
las potencias europeas, y según el interés de los invasores, recibía nombres
como: Costa de Marfil, Costa de Oro, Costa de Granos o Costa de Esclavos.
El gatillo para la extradición del hombre negro de
Africa, fue iniciada por la dinastía portuguesa cuando el navegante Antam
Goncalvez retornó del Continente Negro con diez africanos (1455). Esto fue tan
impactante que en un segundo viaje introdujo
otros 235 para ser asignados a la servidumbre. Con la llegada de los
españoles al Nuevo Mundo se inicia el
lucrativo y vergonzoso comercio de la esclavitud, nuevamente con la dinastía
portuguesa a la cabeza, iniciándose el peregrinaje y la diáspora del hombre
negro de consecuencias y calificativos ya conocidos, como las de Juan Pablo II
quien definió la esclavitud como el holocausto del hombre negro y que deja a la humanidad en deuda con el pueblo negro.
Sin embargo, pese a las desavenencias, el mundo
científico, actualmente ha puesto a Africa en un sitial preponderante, al
descubrir los fósiles humanos mas antiguos en Kenia Y Etiopia (el Australopithecus anamensis), con una
edad calculada de 4 millones de años. Deducción: todos descendemos de una Eva y
un Adan africanos, por lo cual debemos hablar de una sola raza: La raza Humana.
La fase de la
esclavitud marca el inicio del caminar del hombre negro y los afro
descendientes en América y en este
momento en especial en Panamá, donde la historia tradicional ha sido y sigue
siendo totalmente excluyente, alabando a los conquistadores, a pesar de que su
incursión fue a manera de aplanadora borrando culturas que se consideraban
salvajes e imponiendo lo que según ellos era civilización. Esta actitud es una abierta negación a la
contribución del hombre negro a la formación, consolidación e
institucionalización de los países del nuevo mundo; concepto que aun persiste a
la fecha.
Bajo esta percepción negativa, mi país, mi querido
Panamá, es el único país que tiene dos clases de negros: el negro afro colonial y el negro afro
caribeño, mal llamado antillano. Craso
error de divisionismo y de aberración histórica, porque todos los afro
descendiente que poblamos estas queridas tierras, somos descendientes de esos
esclavos, traídos de manera forzada a América, donde sufrieron una metamorfosis
impositiva de idiomas y apellidos, ajenos a sus lenguas y nombres originales. Es imperioso insertar aquí la conducta de
identidad del líder Malcolm X, quien fue registrado como Malcolm Little, pero
al no poder saber su apellido original africano, cambió el el Little a X, para simbolizar los apellidos africanos
originales que los negros habíamos perdido.
Esta insistencia de mantener vigente las dos categoría
de afro descendientes, fue una causa crucial en el fracaso de los recientes
censos donde se pretendía censar a los afro descendientes.
Siendo nuestro Canal, el motivo central de nuestra presencia
en este recinto, es correcto que revisemos brevemente la trayectoria del afro
caribeño en la construcción de esta magna vía, contratados como hombres libres;
aun que existen columnistas que relatan que el canal fue hecho por esclavos.
Fue un escenario plasmado de tragedias humanas. Las
estadísticas revelan que entre 1904 a 1913 se contrataron unos 45,107
trabajadores; ya para finales de 1913, la mortandad era de 40,000, que en su
gran mayoría eran por accidentes laborales.
Esto se tornó tan preocupante, que fue necesario, en el sector
atlántico, destinar una prolongación de rieles para deponer los restos humanos
en el sitio denominado Monkey Hill, hoy
conocido como Mount Hope, lo cual dio lugar entre los trabajadores el slogan
que rezaba:
“el que no está presente, está en el hospital o en
esta en monkey hill”
En el año de 1954, en la comunidad de Balboa, fue
inaugurado un majestuoso monumento al General George W. Goethals en
reconocimiento a su digno labor durante la construcción del Canal, gesto que
comparto íntegramente, pero que hermoso se hubiese visto este acto si fuese
acompañado de similar reconocimiento hacia los 45,000 y mas trabajadores,
esencialmente afro caribeños, que entregaron su fortaleza física y mental en la
construcción de nuestro Canal.
Es una deuda aun pendiente por sanar de parte nuestra
como dueños absolutos del Canal.
Igualmente es imperioso que a los afro panameños,
muchos de los cuales somos descendientes de esos héroes anónimos, se nos
respete como tales y que nuestra identidad
sea invulnerable.
La Constitución Política de Panamá enuncia:
Título III
Derechos y Deberes Individuales y Sociales
Artículo 19
No habrá fueros o privilegios personales, ni
discriminación por raza, nacimiento, clase social, sexo, religión o ideas
políticas.
Sin embargo, este dictamen, es repetidamente vulnerado,
sin que exista una instancia judicial que acoja la injuria y aplique los
correctivo pertinentes.
Recientemente, la Dra. Gilma Camargo, afro panameña,
fue ultrajada y acusada de adueñarse de una bolsa de té en un supermercado de
la cadena Rey; sometida a revisión, sin
que apareciera la citada bolsa. Esto ha sido manejado con tal indiferencia, que
ni siquiera se ha logrado una disculpa pública.
Considero que es tiempo de que nuestra clase política
deje de ser actores que renuevan sus votos cada cinco años, y que aprendan a
ser verdaderos estadistas capaces de reconocer y corregir sus errores.
“HASTA
QUE LOS LEONES TENGAS SUS PROPIOS HISTORIADORES,
LA HISTORIA DE CAZA, SIEMPRE GLOROFICARA AL CAZADOR”
Selvia Miller Palmer
Presidenta
Fundacion Etnia Negra Colón