domingo, 12 de mayo de 2013

DESCENDIENTES DE LOS HÉROES  ANÓNIMOS

Como parte del caminar del hombre negro en tierra panameña y de sus descendientes, nosotros los afro panameños, nos obliga a mencionar la antigüedad de la historia del Continente Africano, que se remonta a unos 6,ooo años A. C.

Anterior a los Siglos XI, XII, XIV y XV, y aun antes de la era cristiana, el hombre negro era dueño de su Continente, donde desarrollaron importantes dinastías e imperios, que funcionaban con mucho respeto a la madre tierra.

Se conocían reinos como: Shongai, Mali, Katsina. Kanem. y otros.
Antes de la llegada de los Europeos, nuestros ancestros eran conocidos por sus nombres indígenas africanos, eran: los Bambara, los Mende, los Ewe, los Akan, y  muchos mas.

Así mismo antes de la imposición de idiomas foráneas como el inglés, francés, portugués, español, holandés, hablaban sus propios idiomas como: el Twi, el Fula, el Hausa, el Shona, el Xhosa, y otras miles de lenguas africanas.

Africa, el Continente negro, es el hogar del Nilo, el río mas largo del mundo, y alrededor del cual se teje una historia pretérita y probablemente la mas antigua del universo;  posee el Sahara, el desierto mas grande del mundo y que encierra mucha historia y hechos arqueológicos;  es el sitio del Kilmanjaro, una de las montañas mas altas del mundo.

Sin embargo, sucumbió a la avaricia expansionista de las potencias europeas, y según el interés de los invasores, recibía nombres como: Costa de Marfil, Costa de Oro, Costa de Granos o Costa de Esclavos.

El gatillo para la extradición del hombre negro de Africa, fue iniciada por la dinastía portuguesa cuando el navegante Antam Goncalvez retornó del Continente Negro con diez africanos (1455). Esto fue tan impactante que en un segundo viaje introdujo  otros 235 para ser asignados a la servidumbre. Con la llegada de los españoles al Nuevo Mundo  se inicia el lucrativo y vergonzoso comercio de la esclavitud, nuevamente con la dinastía portuguesa a la cabeza, iniciándose el peregrinaje y la diáspora del hombre negro de consecuencias y calificativos ya conocidos, como las de Juan Pablo II quien definió la esclavitud como el holocausto del hombre negro y que deja a  la humanidad en deuda con el pueblo negro.
Sin embargo, pese a las desavenencias, el mundo científico, actualmente ha puesto a Africa en un sitial preponderante, al descubrir los fósiles humanos mas antiguos en Kenia Y Etiopia (el Australopithecus anamensis), con una edad calculada de 4 millones de años. Deducción: todos descendemos de una Eva y un Adan africanos, por lo cual debemos hablar de una sola raza: La raza Humana.

La  fase de la esclavitud marca el inicio del caminar del hombre negro y los afro descendientes en   América y en este momento en especial en Panamá, donde la historia tradicional ha sido y sigue siendo totalmente excluyente, alabando a los conquistadores, a pesar de que su incursión fue a manera de aplanadora borrando culturas que se consideraban salvajes e imponiendo lo que según ellos era civilización.  Esta actitud es una abierta negación a la contribución del hombre negro a la formación, consolidación e institucionalización de los países del nuevo mundo; concepto que aun persiste a la fecha.

Bajo esta percepción negativa, mi país, mi querido Panamá, es el único país que tiene dos clases de negros:  el negro afro colonial y el negro afro caribeño, mal llamado antillano.   Craso error de divisionismo y de aberración histórica, porque todos los afro descendiente que poblamos estas queridas tierras, somos descendientes de esos esclavos, traídos de manera forzada a América, donde sufrieron una metamorfosis impositiva de idiomas y apellidos, ajenos a sus lenguas y nombres originales.   Es imperioso insertar aquí la conducta de identidad del líder Malcolm X, quien fue registrado como Malcolm Little, pero al no poder saber su apellido original africano, cambió el el Little a X,  para simbolizar los apellidos africanos originales que los negros habíamos perdido.
Esta insistencia de mantener vigente las dos categoría de afro descendientes, fue una causa crucial en el fracaso de los recientes censos donde se pretendía censar a los afro descendientes.

Siendo nuestro Canal, el motivo central de nuestra presencia en este recinto, es correcto que revisemos brevemente la trayectoria del afro caribeño en la construcción de esta magna vía, contratados como hombres libres; aun que existen columnistas que relatan que el canal fue hecho por esclavos.
Fue un escenario plasmado de tragedias humanas. Las estadísticas revelan que entre 1904 a 1913 se contrataron unos 45,107 trabajadores; ya para finales de 1913, la mortandad era de 40,000, que en su gran mayoría eran por accidentes laborales.  Esto se tornó tan preocupante, que fue necesario, en el sector atlántico, destinar una prolongación de rieles para deponer los restos humanos en el sitio denominado Monkey Hill,  hoy conocido como Mount Hope, lo cual dio lugar entre los trabajadores el slogan que rezaba:   
“el que no está presente, está en el hospital o en esta en monkey hill”
En el año de 1954, en la comunidad de Balboa, fue inaugurado un majestuoso monumento al General George W. Goethals en reconocimiento a su digno labor durante la construcción del Canal, gesto que comparto íntegramente, pero que hermoso se hubiese visto este acto si fuese acompañado de similar reconocimiento hacia los 45,000 y mas trabajadores, esencialmente afro caribeños, que entregaron su fortaleza física y mental en la construcción de nuestro Canal.   
Es una deuda aun pendiente por sanar de parte nuestra como dueños absolutos del Canal.
Igualmente es imperioso que a los afro panameños, muchos de los cuales somos descendientes de esos héroes anónimos, se nos respete como tales y que nuestra identidad  sea invulnerable.

La Constitución Política de Panamá enuncia:
Título III
Derechos y Deberes Individuales y Sociales
Artículo 19
No habrá fueros o privilegios personales, ni discriminación por raza, nacimiento, clase social, sexo, religión o ideas políticas.

Sin embargo, este dictamen, es repetidamente vulnerado, sin que exista una instancia judicial que acoja la injuria y aplique los correctivo pertinentes.
Recientemente, la Dra. Gilma Camargo, afro panameña, fue ultrajada y acusada de adueñarse de una bolsa de té en un supermercado de la cadena Rey;  sometida a revisión, sin que apareciera la citada bolsa. Esto ha sido manejado con tal indiferencia, que ni siquiera se ha logrado una disculpa pública.

Considero que es tiempo de que nuestra clase política deje de ser actores que renuevan sus votos cada cinco años, y que aprendan a ser verdaderos estadistas capaces de reconocer y corregir sus errores.
          “HASTA QUE LOS LEONES TENGAS SUS PROPIOS HISTORIADORES,  
               LA HISTORIA DE CAZA, SIEMPRE GLOROFICARA AL CAZADOR”   


Selvia Miller Palmer
Presidenta
Fundacion Etnia Negra Colón





























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